Obra Literaria

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Portada de Poemas de Ángel Ganivet

Edición bilingüe

Poemas de Ángel Ganivet

Ficciones, Revista de Letras / Universidad de Granada · 1997

Selección de poemas de Ángel Ganivet traducidos por Belén Juárez, acompañados por un análisis crítico posterior. La lectura se presenta en columnas paralelas para confrontar original y traducción.

Poemas recogidos en el libro SOBRE GANIVET, de Antonio Gallego Morell.

Traducción y análisis de Belén Juárez.

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Pensées mélancoliques et sauvages

Francés

IOh mon Dieu! que je sens ma bouche amèreil me semble qu'on m'a donné un poisoncaché dans quelque souffle de passiontrès subtil et que j'ai aspiré dans l'air! (1)IIJe suis blessé, mais où? je ne sais point;partout où touche sa main de fine tournureje resens la douleur de ma blessure;il y a des mains qui blessent, en caressant. (2)IIIJe m'accuse devant toi très humblementd'un mal que je t'ai fait; j'étais dormi;et je t'ai vue comme Eve au Paradiset je t'ai mordue toute et t'ai fait du sang! (3)IVCe n'est pas toujours bien de trop nous éprouverquelques minutes au feu, un seul instant dans l'eaufont de la barre de fer l'épée de Toledo;je n'ai jamais compris la joie de tourmenter. (4)VJ'ai connu une femme étrange, de bonté si cruellequ'elle aimait délivrer de leur cage les oiseaux,mais que avec quelques coups de ciseauxavant de les lâcher elle leur coupait les ailes. (5)

Español

I¡Dios mío! siento mi boca amargaparece que me dieron un venenoescondido en algún hálito de pasiónmuy sutil y que he aspirado del aire.IIEstoy malherido, pero ¿dónde? no sé el lugar;por donde quiera que mi mano toca de fina semblanzapresiento el dolor de mi herida;hay manos que hieren, acariciando.IIIMe acuso frente a ti humildementedel mal que te he hecho; estaba dormido;¡y te vi como Eva en el Paraísoy te mordí entera y te hice sangre!IVNo está bien probarnos demasiadoalgunos minutos al fuego, un solo instante en el aguahacen de la barra de hierro la espada de Toledo;nunca pude comprender el júbilo de atormentar.VConocí mujer extraña, de bondad tan cruelque gustaba liberar de sus jaulas a los pájaros,pero que con lances de tijeraantes de dejarlos volar les cortaba las alas.

Notas

(1): Pub. en Boletín Centro Artístico, cit. y Ed. Rosal cit.; (2): Pub. en Boletín cit. (4 abril, 1896)

(3): Pub. en Boletín cit. (1896); (4): Pub. en Boletín cit (30 abril, 1896); (5): Pub. en Boletín cit. y Ed. Rosal cit. (30 abril, 1896).

(A): Traducción del significado completo del poema

Lectura crítica

Podemos pensar en Ángel Ganivet como el poeta de la pluma herida, salta a la vista su fuerza de sentimientos que por una razón u otra llegó a consumirlo en el más profundo de su dolor. Sinceridad total en sus textos, uno de los más tristes de este joven cónsul en Helsingfors y excéntrico escritor de la Generación del 98; es, sin embargo, su amor al sufrimiento lo que le hace evidente, ¿quién puede saber la verdad de su mente? más podría pensarse en la búsqueda de un culpable para sus escritos, posiblemente una, dos o más mujeres; es fácil culpar sin previsión y pienso tras un estudio de sus poemas que existe un misterio innato entre sus dedos, un elocuente problema dentro de su existencia y que dio cauce a través de (entre otros) al “mal de amores”. No es fácil la conjunción y el equilibrio entre Finlandia y la Ciudad de la Alhambra y más para quienes la sensibilidad les inunda el espíritu; poeta genial, no cabe duda, pero que quizás no supo resolver con soltura la época que le tocó en suerte.

Un día supe de una rosa que creció en el desierto, se hizo de sal y nadie recordó su aroma del pasado; sólo se admiró su belleza en el presente, su dureza frágil de cristal, su imagen pulcra; pero ¿quién pudo hacer eterno su color, su olor, su viveza del pasado? Hablamos de su interés por los temas de una España sin fronteras y que no pudo resolver en vida, vida corta porque así lo quiso él y quien sabe si alguien más, pero que en resumen nos muestran toda su intensidad y preocupación por que todo fuera de otra forma menos arcaica para él y su España.

Pienso en Ángel Ganivet como el poeta de los soportales, aquel que incluso desde su tumba ubicó su casa cerrada bajo arcos en sombra una ciudad donde todo lo bello carece de nombre material. Pienso en Ángel Ganivet como el poeta de la Generación de Granada, en 1898.