Arte: La Geometría del Verso

Revista Campus

Crítica de Arte HistóricaJunio de 1991

"Rostros"

Por Eva María Vicente Galán

Revista CampusNúmero 54, editada por la Universidad de Granada

En la Facultad de Ciencias expuso Belén Juárez sus "Rostros" hasta el 10 de Mayo. En torno a esta temática obsesiva, la joven artista ha desarrollado una interesante serie de trabajos que sienta claramente las bases de lo que en un futuro puede ser un más amplio desarrollo de las esotéricas ideas que dan forma y vigencia a esos recuerdos, premoniciones y sensaciones que impregnan totalmente su afán creador.

LA GRAN inquietud de Belén por expresar ese gran caudal de sentimiento artístico que la agita, esos "fantasmas" del pasado y del futuro, que ella intenta exorcizar con su gesto, esas formas enmarañadas que son un claro reflejo de esa visceral amalgama de ambigüedades que constituye en resumen la existencia, se ha manifestado claramente en esta reciente exposición, a lo largo de toda la obra expuesta, agrupada en tres series muy definidas, y que incluía además una sugerente escultura, evidente germen de futuras y más ambiciosas producciones.

En estas tres series: pastel, tinta y óleo, todas trabajadas sobre papel, se evidencia la clara determinación de la joven autora por progresar en el terreno del arte, en sus recursos matéricos y en sus conceptos de fondo y de forma. Y lógicamente, el gesto y el grafismo son una extraordinaria base, en los inicios de toda trayectoria artística, para el asentamiento de las bases cognoscitivas imprescindibles en este difícil ámbito. A veces con timidez, Belén Juárez se ha internado por el camino indicado por el que su propia intuición creadora le ha dictado.

El negro es el protagonista indiscutible de estas misteriosas obras, en las que, más que organicidad, lo que se palpa es el frío metálico y deshumanizado de los submundos imposibles a los que puede abocar la mente humana. El negro, como adecuadísimo contrapunto a los tonos pastel, a los rotundos y vivos empastes de óleo, y como único definidor de esa especial dicotomía, que entre lo surreal y lo abstracto, lo Kandinskiano y lo postmoderno, caracterizan fundamentalmente la obra expuesta por Belén. El negro, como expresión de lo trágico como equilibrio y referencia entre las deshilvanadas masas cromáticas, que la joven pintora cohesiona gracias a él. Pues el color y las formas que éste puede sugerir, o definir con sus gradaciones, su interpretación, su profundidad y sus contrastes, es claramente el más duro reto que Belén Juárez tiene ahora por delante. En estas primeras concepciones, resulta grata la limpidez y el equilibrio que su sentido cromático manifiesta, y que evidentemente se acrecentarán y enriquecerán con la praxis, a medida que su evidente esfuerzo investigador vaya desarrollando nuevas y más comprometidas posibilidades técnicas, que darán cada vez mayor impulso a esa su indiscutible imaginación artística, poblada de rostros, de color, de trazos y de sentimiento.