Obra Literaria
Crítica Literaria
La Noche de Ayer
Creo que Francisco Morales lomas tiene razón en Poesía andaluza en libertad (una aproximación antológica a los poetas andaluces del último cuarto de siglo (Corona del Sur) al señalar en la página 45 del estudio introductorio que «La poesía de la última década se caracteriza por la variedad, el desdén hacia la política, la preocupación por los temas sociales, la lírica metafísica o abstracta, el surrealismo, la poesía del rock, el realismo sucio, neobarroquismo, misticismo heterodoxo, culturalismo; en definitiva, las mismas tendencias que ya había experimentado la lírica de los ochenta, sin grandes aportaciones». Y mira tú por donde la poetisa, pintora, traductora, antóloga, crítica e investigadora de la Universidad de Granada, Belén Juárez (París, 1965), vuelve a sorprender a propios y extraños con la publicación de su segundo poemario, como tal, La Noche de Ayer (Alhulia), tras Destierro en cuatro ángulos (Devenir, 1999). Sorpresa grata, como veremos, tras nuestra lectura. Por las fechas en que apareció la citada antología es muy probable que Morales Lomas no conociese la poesía de Juárez, que sí aporta novedades y es una poesía moderna que tiene sentido del ritmo y educado oído, con endecasílabos y alejandrinos, en general, y como poeta conoce el lenguaje que maneja y sabe qué precisa concepción el poema necesita: cuidadosa construcción externa y palabras bien delimitadas con exactitud de términos y en donde desaparecen los espacios vacíos, de retórica grandilocuente y palabrería. De verdad que es todo un gran logro este poemario. La noche de ayer, de obligada lectura.
El poemario, cuidado de continente y contenido, como queda dicho cuenta con el acertado preliminar del poeta y crítico granadino Antonio Enrique, quien no duda en avisar de la peculiar estructura de la poesía de la autora.
La noche de ayer es un poemario bien estructurado, dividido en tres tiempos con diez poemas en cada parte. El libro está dedicado al poeta, al lector y a la poesía. Porque la poesía está escrita por el poeta y el poeta es en ella y en el lector: «Al poeta allá donde exista, allá donde sea, del mundo, del tiempo…, su hogar». Pautas ofrecidas por Juárez para que sepamos a qué atenernos en la lectura de esta noche de San Juan, fecha significativa de impresión del libro y de la poesía española universal, sin fronteras, con Juan de la Cruz a la cabeza y J.R.J y J.A. Valente. El primer tiempo lo abre una cita de Manuel Mantero: «Éranos niños, pájaros de cuenta./ Éramos lo que sobre de la tormenta, / sexo escupido, edén falsificado/ y lamentabilísima osamenta / de un dios en estertor, crucificado». El segundo tiempo lo abre la cita de José Hierro: «Cuando la vida se detiene, / se escribe lo pasado o lo imposible / para que los demás vivan aquello / que ya vivió (o no vivió) el poeta». Y el tercer tiempo está presidido por una cita de Miguel Delibes: «Al hombre, por el mero hecho de vivir, / le era necesario aprender antes a desprenderse / de todo con una sonrisa de escepticismo. / -Vivir es ir pendiendo me decía…» Creo que está claro por dónde camina la poeta y qué hallaremos en su noche, las citas muy cuidadas y acetadas dan buena cuenta de ello y el poema en cursiva que recorre el libro también: desde el poema cuarto (pág 26) del primer tiempo al verso final del poema treinta y último del libro.
Belen Juárez escribe una poesía donde habla de sus obsesiones estéticas y éticas: desde aquella cita latina del apresúrate despacio, del amor perdido, al mismo estar lejos de la ciudad que la vio nacer; emotivas y existenciales: recordar el ansiado paraíso perdido (de la infancia), el mundo de la noche vivida de ayer, del verbo acontecido y sus versos, en páginas y poemas grandemente meditados e hilvanados: «Tres verbos ceden al vacío su figura, » (pág 44); «el primero de los verbos define su buena intención / de conmover a los sensatos». (pág. 46) «El segundo de los verbos recrea los deseos / y sigue perturbando a los sensatos.» Y, el tercero de los verbos comprende a los otros, / entender su poco uso cuesta un tono de justicia.»
Creo que es la imagen de la lucha que sostiene Jacob con su Dios por lograr la bendición, imagen del combate espiritual como tal, y el sueño que tiene también Jacob al pie de la escalera por alcanzar la Luz, que es la imagen de poeta en su peculiar lucha con la poesía, por alcanzarla y ser bendecido por Ella. «Hubo una noche, perla de perlas (…) / de paraísos perdidos…» Es un libro cerrado, firme: no tiene nada de cuaderno de pruebas de un aprendiz en este oficio, lo domina bien este quehacer demiurgo: «Porque todo desde las estrellas se susurra, / y viene la medida a establecer su noche.»; para nada son apuntes, como en otras u otros del triste panorama poético español. Belén Juárez sabe quien es y ejerce de tal. Es poeta. «Conservo la belleza de estos años, / a mitad de precio. Y guardo en mágicos lenguajes / el placer de haber sido en el lugar de las hadas, / servidor de fábulas narradas. (…) ». Sabe el camino y el sendero que debe recorrer en y con su poesía: «Y por qué a consecuencia de tu amor / sigue este accidente de palabras…».
El libro con sus ecos diversos, plurales, con poemas que van desde los tres versos a los veintiiós versos de gran intensidad todos ellos, en los que actúa la filosofía más profunda en todos y cada uno, y tiene como hilo conductor la búsqueda de la poesía, como ya hemos visto con los verbos, de la pasión, del deseo, de la atracción por algunas realidades que están o recorren el poemario. «Holanda está lejos, y París y las estrellas,». Es un libro unitario en los tres tiempos. Es el mejor libro leído de finales del siglo pasado y abre una puerta enclavada en la realidad poética como palabra inventada: «Raro el momento de la lluvia que no moja», para este nuevo siglo, para la poesía escrita por mujeres y hombres a la poesía toda escrita en el panorama mundial, por lo que sé y conozco: «Sin embargo, queda la Poesía que consiguió crecer convirtiéndose en Dama a costa de la propia materia engendrada y desintegrada en los momentos, y éste, ciertamente, es el mayor de los honores a que puede aspirar El Poeta» (pág 126 de Versos para un fin de Mileno, Ayuntamiento de Motril).
Belén indaga en todo y por todo, existencia y demás mística del ser humano llámese como se llame y tenga la religión que tenga. Es una poeta que bebe de las fuentes de la poesía arábigo andaluza. «Piensa, Amor, que la garganta aún procura / los versos de ayer, y esta luz / me iguala a tu recuerdo…» (pág 43) para bien de todos los lectores y es que Granada con sus ecos, luces y sombras, tiene de nuevo una poeta, quien tiene presente La noche de ayer, la noche de la verdadera poesía no la de anécdota mal elevada por ellos y ellas a la categoría de poesía. Esto sí es poesía y lo demás son historias de periodistas metidos a reseñistas o de reseñistas metidos a periodistas, que de todo hay: «Cierto es que el amor lo destruye todo, / a pesar de su buen nombre…». Y Belén Juárez como Baudelaire puede decir «Je sens vibrer en moi todas las passions», o con sus palabras: «Brillar entre los peces, advierte que el amor existe».