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Las cerezas de mi padre

En: Librujula. Club de la Poesía

LAS CEREZAS DE MI PADRE

A ti, Papá

No existe mayor dolorque el de no poder detener el tiempocuando conoces el futuro….

 I.

Es el tiempo una cuna de ansiedad,una rima de hilos de luz,diamante de la vida que se escondetras la carne que nace, que muere, y que…pregunta.

Cuna a destiempoa lomos de las horas, desgarrandola mente hundida en un silencio de neónque destella la infamia de tanto sufrir.

He aquí el maldito rostro de un diosque juega con los trozos de mi ser,que me hizo adulta y más niña si cabe,y donde mi llanto implorando,sudando la muerte entre mis palmas,era un juego infantilpara aquel que creó la vida.

 II.

Tal vez un ángel atrevido,un ángel rencoroso,un dios disfrazado de ángel,ángeles que inventamos,un ángel desterrado,malévolo de emociones,tal vez un ángel que bautiza con amortodas las preguntas de nuestros ojos.

Y hoy soy,como infinita gota entre multitud de océanos,un abrazo más del rencor de aquel ángel,intuyendo la augusta venganza,le supliqué no alzar su espadacontra la propia creación del que dicen esSeñor del Universo conocido.

Me atravesó…me atravesó el vientre, los puños y los pies,sin dejarme morir, sin dejarme abatir,aplaudiendo mis ojos húmedos,obligándome a vivir,con la deshonra de ser hija del viento,con la memoria intacta,con la fuerza del reproche,y la conciencia de saberme hija de mi padre,de mi padre… al que nunca más volveré a ver…

 III.

Él me dio la sangre,el huerto de mis años más felicesdonde crecí,jugando con mis insectos.

Tantísimos ojos azules en su rostro,un cielo a la altura de mis bucles,el suave tacto de sentirme niña para siempre,y comprendo,comprendo que me ciñe la memoriacontra la vida,ahogando palabras,como un delfín sin espumasbrotando mis saludos contra el Magníficocontra el oídiumque por blanco o gris perlafinge eterna belleza…

Veinte años, y mis fuerzas que no puedenmaltratarme más …

 IV.

Aquel que fue mi padre suplicócon los puños cerradoscontra la única primavera queresbalaba de su tiempo,volver a ver a su niñaantes de cerrar los ojos para siempre,antes de cerrar su risa, la luna de sus lágrimas,el manto de su amor, la ira de sus horas.

Sucedió la tarde,y las lanzas del sol invadieron mis ventanas,el plomo de aquel ocaso, de gris metal,sacudía mi esperanza,la esperanza que se me negó,la esperanza de la que hablan los creyentes,esa esperanza que dicen del buen dios,y que nunca merecí con tanta maldad,que me marcara el pecho a latigazos.

 V.

Y sigo llorando…ahora sigo llorando,me llega el aroma de la flor de la rapilla– nomeolvides – insistía…mi padre me dijo con una flor en la mano– nomeolvides –mientras el azul de su mirada,me sigue devolviendo la tristeza,como manjar de un tiempo de mangos y aguacatesque jamás madurarán ni morirán en mi recuerdo.

Veinte años después de aquel día de vértigos,sigo viendo entre sus manos,aquellas últimas cerezas que me pidió,las ultimas gotas de vida que me pidió saborear,las únicas que se llevó hacia el silencio.

– Dios de los otros,estoy llorando yno puedo ya ni controlarmi desprecio hacia ti,me lo quitaste sin merecerlo,sin preguntarme.

– En este mundo de necios que permites,de almas hermosas que no permites,ya no merecesni siquiera el título de Dios.