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La Huella de Irbis

La Huella de Irbis

La Huella de Irbis
Reseñas literarias. Poesía
Belén Juárez
Lahuelladeirbis.com

“La huella de Irbis se erige como un espacio abierto a la reflexión literaria. Un contrapunto de calma donde el lector encontrará la motivación para pensar acerca de tantas encrucijadas que han inquietado al ser humano desde los inicios del espíritu crítico”.

¿Por qué la Huella de Irbis?

Escoger este nombre para nuestro espacio de reseñas poéticas es tomar prestada la esencia de un ser misterioso, silencioso y esquivo: la Panthera uncia. La palabra Irbis procede de las antiguas lenguas turcas; fue adoptada posteriormente por el ruso, consolidándose finalmente en la literatura científica de Eurasia.

Hablamos del único gran felino capaz de conquistar las cumbres del planeta. En verano habita altitudes de cinco mil metros para luego descender, tras el rastro de sus presas, hasta los dos mil.

Cómodo entre abismos terriblemente escarpados y rocosos, su verdadero prodigio radica en la elección de su hábitat. El Irbis busca pastizales alpinos, estepas de montaña y semi-desiertos helados. Convierte los acantilados y barrancos a cuarenta grados bajo cero en su refugio preferido, integrándose en ellos con un perfecto camuflaje frente al resto del mundo.

Su dominio abraza la vastedad del Asia Central, extendiéndose por China, Mongolia y la Siberia rusa. Es el habitante de las cordilleras más imponentes del planeta: el Himalaya, el Karakórum, el Hindú Kush, el Pamir —el mítico Techo del Mundo—, las Tian Shan —las Montañas Celestiales—, el macizo de Altái, los Montes Sayanes, las montañas Kunlun, la Meseta Tibetana y los picos de Hengduan.

Lejos de la agresividad, huye del contacto humano; jamás se ha documentado un ataque intencionado por su parte. Es una criatura que valora y protege su libertad y su soledad por encima de todo. Un animal que rastrea sus presas en la penumbra.

De ritmo crepuscular por excelencia, para el Irbis los atardeceres y los amaneceres son su refugio místico. Sobrevive a las amenazas climatológicas con absoluta maestría, dejando su huella en la nieve para que el mundo advierta y valore su presencia sin más estruendo que el de su propio silencio. Ni siquiera sabe rugir.

Nuestro espacio poético guarda un gran paralelismo con esta huella dejada por sus anchas patas silenciosas. Se pretende abordar obras de hondo calado social capaces de marcar la conciencia colectiva. Buscamos lo invisible, libros que no hacen ruido, pero cuya lectura deja una marca imborrable. Rastreamos esos versos que con el paso del tiempo quedan impresos en la memoria de los lectores.

Irbis es un cazador solitario de enorme paciencia, capaz de acechar con su prodigiosa vista las múltiples presas olvidadas en las alturas. Canalizar esa energía de supervivencia verbal es nuestro objetivo. Analizar y descubrir el trasfondo de la mente de los poetas, observar pacientemente la estética de sus salvajes voces.

Buscamos la huella del verso, el testimonio de sus intenciones, adentrarnos en los lugares abruptos de la poesía, alejarnos del ruido comercial, encontrar al fantasma de la palabra entre las montañas de textos que actualmente nos inundan.

Buscamos a esa bellísima criatura llamada Poesía.