Día mundial de la poesía
Poemas del capítulo “Ciudad Prostitución”
"Horizonte de Sucesos", Huerga & Fierro, 2026
Lectura 21 de Marzo, Centro García Lorca (Granada)
Programa: Ciudad Literaria, Unesco, 2026
Dirección: Jesús Ortega
Extraños aquellos ojos,
tras las monedas de su compasión,
nunca quiso estrenar su destino,
con los mil diablos de la soledad.
Desde el metálico vientre de la ciudad,
construyó la emoción del Verbo,
aquella que nunca pudo pagarse,
con el teatro de la vida inventada,
aquella que ultrajaron,
con pilares de cordura.
Vendió su alma,
como eterna dama de la noche,
a la luz de todos los amaneceres del mundo,
vendió su alma sin piedad,
a todo aquel que quiso vivir sus versos,
desde la casa más frágil de la ilusión.
Compraré tus monedas de desprecio,
las derramaré sobre tus aceras y caminos,
y esperaré a que la mansa nieve,
me devuelva la dignidad,
del frío de mis amapolas.
Me canso de escribir la glosa del aire,
me cansa el huraño vapor de tu sinceridad,
inciertos son los duendes tras los portales,
que murieron sin el hogar de nuestros sueños.
Me devuelve la luz de las farolas,
el menguado tiempo de mis inviernos,
desde el parteluz de mis balcones,
te lanzo mi rostro calle abajo,
como negocio sin alma,
como crisálida del viento,
como limbo de odas incansables,
al son de una lluvia de versos,
que nunca volverán a abrazarnos.
Compra mi frágil vida.
El sabor de mi frontera será,
lo que decidas pagar desde tus versos,
más nunca podrás sostener entre tus manos,
la abundancia de mis esquinas,
la sacudida de mis risas,
el galope de mis corceles,
sobre tus avenidas.
Nunca supo que aquel humo aterrador,
adamaría el aroma de sus días.
Vivir del cuerpo no es prostitución,
vivir contra el alma y el amor sí nos prostituye,
con el rezo y el desprecio de un verso ceniza.
Pagamos por el amor,
aprisionamos la belleza,
mascullamos en las fétidas cloacas nuestros ruidos y silencios.
Dame tu mejor verso,
te cubriré de oro si lo necesitas...
Rendiré mi voz, como dulce hembra en el viejo hogar de la vida.
La ciudad, lugar de lenocinio de mi intrascendente poesía.