Ilustraciones interiores para el poemario Noches Azules del Alma.
Sobre el trazo de Belén Juárez
Pintando poesía
Observando la obra de Belén Juárez, es fácilmente constatable la afirmación de que “la poesía puede ser pintada”.
Con una formación estrictamente autodidacta, esta infatigable y valiosa creyente de todo tipo de manifestaciones culturales y sobre todo en todo lo referido a literatura y poesía, materializa sentimientos, sensaciones y sueños con asombrosa facilidad y acierto. Son obras absolutas, originadas a partir de la lectura sosegada y atenta de los poemas que componen este libro, valiosos complementos a la poesía de autores consagrados y espléndidas obras de arte en sí mismas que relatan con peculiar y personalísimo lenguaje un mundo interior rico en vivencias en el que prepondera la necesidad de comunicar de forma sosegada y elegante su paraíso interior.
El rotundo grafismo, de influencias lejanas, casi orientales y un vaporoso y etéreo fondo de poliédricas sugerencias y sutil cromatismo dibujan rostros y personajes que una atenta mirada de quien los contempla, al tiempo que lee los poemas, acaba enriquecido.
Artistas como Belén Juárez, son merecedores de toda admiración y respeto.